Análisis 90

Objetividad, Análisis y Amor por el fútbol…

“¡Hasta Siempre Román!”

Recuerdo lo siguiente como si hubiese sucedido ayer: Se disputaba la Copa Intercontinental en el año 2000. Real Madrid y Boca Juniors eran los protagonistas del encuentro designado a disputarse en el estadio Olímpico de Tokio, Japón. Como buen hincha del merengue mi preferencia era obvia, sin embargo un jugador llamó mi atención del equipo contrario, el número 10. Desde que tengo noción y conocimiento sobre este deporte, he sabido el peso que conlleva la camiseta con el 10 en la espalda, más aún en países sudamericanos como Brasil y Argentina. También conocía que alguna vez Diego Armando Maradona vistió la 10 en Boca, de modo que mi misión aparte de apoyar a los blancos, era el ver si este jugador cuyo nombre era Juan Román Riquelme realmente llenaba la camiseta. A “Román” sólo le tomó 3 minutos para desmostrar con autoridad que el era el 10 de Boca al hacer una excelente habilitación a Marcelo “El Chelo” Delgado por la banda izquierda, quien la mandaría al área para que Martín Palermo anotara el 1-0 para el Xeneize. Mi cara, la de un niño sorprendido. ¡Si! un niño, en ese entonces tenía 14 años. No podía creer lo que había sucedido, con qué facilidad Boca había logrado vencer la defensa del Real Madrid, el mejor de Europa. Pero esto no había terminado, el siguiente acto es el que me haría bostero hasta el sol de hoy: Unos minutos más tarde del primer gol, Román envía un pase largo de aproximadamente 50 metros a Martín Palermo quien logra superar la marca de Geremi Njitap, vencer a Casillas y anotar el segundo para Boca. Aquel pase fue perfecto. Tenía la velocidad necesaria para que llegase a Martín; la altura indicada para que pasase al defensa; y una precisión que parecía como si la hubiese lanzado con la mano. El 10 de Boca no era el clásico jugador que a todo hincha le atraía. No era el más rápido, ni el más ágil con las gambetas y tampoco el más corpulento, pero la precisión en su pierna derecha y la forma en que “pisaba” el balón era única en su especie. Desde aquel partido decidí que Boca Juniors sería mi club a seguir en el continente americano. 

Al decir el nombre de Juan Román Riquelme sólo existe un mote para describirle: “El Caballero del Fútbol”. Román no sólo fue histórico en la cancha, sino también fuera de ella. Siempre le he reconocido por ser un ganador, sea en la victoria o en la derrota. Un jugador que felicita a sus rivales y consuela a sus compañeros induciendo un cierto grado de paternalismo. Como todo futbolista existieron muchos momentos en los cuales debido a tensiones en algunos partidos, se perdía la calma del 10 y se dejaba llevar, pero lo importante es que cada acción errónea venía proseguida por una petición de absolución y preservación de las buenas relaciones profesionales. Como todo hombre también tenía su orgullo el cual en muchas ocasiones salió a la luz de todos los espectadores. Un ejemplo de este orgullo se pudo apreciar en la semifinal de la UEFA Champions League de la temporada 2005/06 cuando el Villarreal recibía en el Madrigal al Arsenal de Londres. Los “gunners” habían ganado 1-0 en Highbury (Londres) y el partido estaba empatado a cero en el partido de vuelta en España. Cuando parecía que la defensa del Arsenal era impenetrable, cantan un penal en favor del “Submarino Amarillo” al minuto 90. El designado a patear esta pena máxima: Román. Si la anotaba, el Villarreal conseguiría llevar el partido a tiempo extra. Román hace el tiro, pero Jens Lehmann lo logra atajar, hay un rebote, el partido continúa, pero el enfoque de todos no es en el balón, sino en Román, quien se encontraba parado en el manchón de penal, mordiendo la camiseta, completamente paralizado mirando la portería. El balón llega a pasarle por al lado, no se mueve ni un centímetro. ¿Qué estaría pasando por la cabeza de Román en ese momento? ¿Estará paralizado por que jamás pensó que la fallaría? Yo en lo personal pienso que además de errar el tiro, esta reacción fue su orgullo lastimado al estar tan cerca de conseguir el alargue, pero al mismo tiempo tan lejos del mismo. No hubo lágrimas, ni llantos, todo se lo guardó como un profesional, un caballero, como el padre que se calla para que los hijos estén calmados.

Para mi el 10 eterno de Boca Juniors e Icono de la entidad se llama Juan Román Riquelme. No es el jugador que más títulos ganó con la institución, ni tampoco el que más partidos llegó a jugar, pero como lo mencioné en el párrafo anterior, la labor de Román iba más allá de un balón de fútbol.  En la cancha logró jugar 388 partidos, divididos en 263 en torneos locales o domésticos y 125 por copas, anotando un total de 90 goles con la camiseta xeneize. Logra obtener 10 títulos con Boca: 5 torneos locales, 3 Copas Libertadores de América, 1 Copa Intercontinental y 1 Recopa Suramericana. Además de ganar la Intertoto de la UEFA con el Villarreal en su paso por el fútbol europeo. En la selección albiceleste disputó 54 partidos oficiales y anotó 18 goles, consiguiendo la medalla de Oro en los Juegos Olímpicos en Pekín 2008. Pero su logro más importante fue el de convertirse en el ídolo de toda una afición que reclamaba por un 10 desde hace muchos años. Supo ganarse a la gente con su estilo propio, lento pero preciso, carismático dentro y fuera de la cancha. Un artillero letal a balón parado y un excepcional pasador en zonas de peligro tales como la boca del área grande. Claro, como buen jugador argentino que es, también dejó su huella en el entretenimiento. Todo hincha de Boca recuerda aquel caño o túnel que le hizo a Mario Yepes cuando este jugaba en River Plate (eterno rival) en la Copa Libertadores del 2000. Román por la banda presionado por Yepes, le viene a cerrar otro jugador rioplatense y de espaldas, pisa el balón y le hace el caño a Yepes, haciendo que ambos jugadores de River se estrellen. Jugada inmortalizada en el recuerdo de todos los que disfrutamos de este hermoso deporte.

Hoy, a unos días de que fuese la final de la Copa Libertadores 2012, todavía se perciben sollozos por parte de hinchas bosteros por la triste noticia. Pancartas y Banderas han sido llevadas a La Bombonera con la finalidad de rendir homenaje al “Topo Gigio” o buscar cambiar su opinión sobre retirarse del club. Román, ahijado de Bilardo, quien le trajo a Boca y de Carlitos Bianchi, quien le otorgó el 10 que usó en su espalda durante toda su carrera y la labor como el líder ofensivo de Boca, dice adiós a Boca Juniors como jugador. Bastantes seguidores han comentado que al final Román fue un cáncer más que un símbolo. Creo que un cáncer no te lleva a una final de la Copa Libertadores. Como dice el lema, todo tiene su final y la vida profesional de un jugador de fútbol es bastante limitada. Se retire o no, Juan Román Riquelme tiene algo asegurado por el resto de su vida: Un lugar importante en el corazón de toda la hinchada xeneize y el eterno agradecimiento por sus años de dedicación y esfuerzo para hacer de Boca el gigante americano que es hoy en día.

¡Gracias por todo Román! ¡Hasta Siempre!

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Acerca de Vick Tejeira

Ingeniero Industrial de 25 años con la latente necesidad de tener más de un punto de vista sobre una situación actual, sea deportiva, política, empresarial o social. Sin tabúes, sin censura, las reglas se hicieron para romperse.

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